Libérame de un fulgor y de una buena vez,
cuerpo mío.
Que ocupas las células de mi cabeza
con su potencialidad sin tiempo.
Aclara la joya que llevo en la frente
para que los rayos que la surcan se fragmenten de colores mil
gritando mi libertad.
Mi libertad de ser y de amar,
sin cadenas.
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