Si caminás descalzo,
yo hallaré tus huellas.
En tus manos las marcas.
Y en tu rostro
el miedo
apenas visible entre los pliegues de tu sonrisa
me implora ayuda.
No corrés de mi
como correrías del demonio...
¿Por qué?
...
Mi infierno te arde por dentro.
Odio estar segura de eso.
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