Ventanas
Ventana I
El espejo no me devuelve nada porque no le doy nada. No le doy nada, no me pide nada. Solo alzo la vista y recorro mis colores, mi forma, mi gesto y me quedo en los ojos. Los ojos de una niña asustada. Ya no quiero verme más así. Mi mueca de miedo y tristeza me asusta y luego me deprime. En esa imagen no estoy yo ¿Dónde estoy?
Ventana II
Luz viajera en el espacio, en mi mente. Abro los ojos. Sé que mi corazón experimentó la felicidad. Sé lo que es la felicidad ahora; la conozco aunque no me la cruce todos los días. O a veces sí, pero no me saluda. El mundo, no obstante, me causa horror. Me hace querer tirar de la cadena. Lo haría si supiera que todo se irá y no quedará nada.
Ventana III
Mis manos tocan las manos de otros, mis ojos se encuentran en el reflejo de otras pupilas. Ya no creo en la fuerza de la soledad. Ya no me oculto, ni mezquino mi ser tanto. Rozo las existencias de otros y así, a su vez, voy sintiendo que puedo cambiar algo o ser de algún valor. No necesito más valor, más tiempo, o más de nada. No lo necesito porque ya lo tengo adentro mío a todo eso. Ya.
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