Escribo. Por que tengo muchas cosas qué decir
y pocas ganas de callarme.
Escribo. Porque soy una maldita adicta de la tinta corriendo sobre el papel y de las letras pulsables del teclado.
Escribo. Muchas veces por curiosidad. Muchas por necesidad.
Escribo. Esta existencia discurre ante mis ojos y escurre los segundos en el fregadero.
Escribo.
Un millón y medio veces un millón de posibilidades en este universo no son suficientes.
El mar acaba en el mar y el cielo en el cielo.
Y yo escribo.
Entre tantas cosas que me gustan y otras tantas que practico
no me imagino un día sin escribir.
Ni aunque sea mentalmente.
El consciente es redacción
y el subconsciente, fábrica de sueños.
Sueños que me regocijo al tratar de describir.
La inefable y apenas posible traducción de sensaciones indescriptibles es mi úlitmo y multidimensional horizonte.
y pocas ganas de callarme.
Escribo. Porque soy una maldita adicta de la tinta corriendo sobre el papel y de las letras pulsables del teclado.
Escribo. Muchas veces por curiosidad. Muchas por necesidad.
Escribo. Esta existencia discurre ante mis ojos y escurre los segundos en el fregadero.
Escribo.
Un millón y medio veces un millón de posibilidades en este universo no son suficientes.
El mar acaba en el mar y el cielo en el cielo.
Y yo escribo.
Entre tantas cosas que me gustan y otras tantas que practico
no me imagino un día sin escribir.
Ni aunque sea mentalmente.
El consciente es redacción
y el subconsciente, fábrica de sueños.
Sueños que me regocijo al tratar de describir.
La inefable y apenas posible traducción de sensaciones indescriptibles es mi úlitmo y multidimensional horizonte.
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