quiero escribir prosa otra vez
quiero escribir prosa y no puedo
La poesía me seduce.
me seduce o simplemente no tengo otro lenguaje
No lo sé.
No sé si en mi escritura me es ya imposible expresarme de forma distinta o si sencillamente salto entre las líneas antes de llegar al final del renglón.
Lo único evidente es que ya no puedo
contar historias; describir sentimientos, acciones...
no puedo.
El vuelo aleatorio se compone de sonidos, tonalidades, y eso es tan obvio, tan necesario,
tan hermoso.
El silencio se acerca y comparte su tenue sonrisa.
Las consonantes desgarran y vuelven a coser; corretean los cómplices sinónimos.
No es lo mismo.
La musicalidad me reduce alternativas
a formas deliciosas, figuras en contraluz, la textura de los cuerpos que se suceden salpicados, libres.
Me atropella el deseo de una sílaba de más, de invitarla a salir.
Me asalta la obsesión por la transformación,
veo los versos que faltan y los dejo brotar.
Digo lo que quiero decir y no muero, vivo, vivo, ¡vivo!
Las palabras agarradas danzan. Ya no se quedan quietas, danzan.
Mutilé mi inspiración y seguiré diciendo que
estoy mal acostumbrada
ya no puedo escribir en prosa, sin contenerme, sin reprimirme.
o, al menos, esforzarme.
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