Arrodilla mi conocimiento con tu lúcida
posición.
¿Si estás más iluminado que yo, te
hace eso arder en deseos de prenderme fuego?
Arrodilla mi mente llamándote a
seguirte
Diciéndome y repitiéndome
afirmaciones sin nunca pronunciar “duda de mí” “tal vez no
estoy en lo cierto” “piensa” “discute conmigo”
“descubramos”
Diciéndome y repitiéndome afirmaciones pidiéndome que las rece a tu lado. Sólo a tu lado.
Diciéndome y repitiéndome afirmaciones pidiéndome que las rece a tu lado. Sólo a tu lado.
Arrodilla y avasalla (controla) el
despertar de la consciencia;
esquila la oveja para que le entren
aires de tu presunta libertad, mas sin llamarla a hacer estallar su
traje de carne por su propia fuerza.
No te sugeriré que te arrodilles,
porque arrodillad@ estás.
Levántate, libre.
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