...finito pero no estático depósito del descarado intento de artista que soy...

viernes, 16 de noviembre de 2012

Nuna Uthurunku


Quizás si no salto a las sombras
o escondo las garras, me retraigo.

Atravieso la luna de lobos de mirada ausente.

En el umbral siento la tierra respirándome en la cara,
y surjo, y me desato como río,
así vivo, es mi forma de ser.

Cazado y perseguido, he elegido mi destino.

Por siempre perdido de trampas,
me pierdo de las luces de los espejos de colores: Me da gusto.

Adecuada la velocidad;
la reflexión define senderos en la espesura.
Todo lo que se estanca se pudre.

A mí las rejas arriman.
Los candados se cierran infranqueables,
pero ellos son los presos.

Sufrimiento, opresión, represión
hieren mis nervios
llamándome al silencio.
Pero el rugido bulle en mi sangre
y llega a mi garganta.
No lo contengo.

En carne viva, la historia me despliega el cínico espectáculo de la estupidez y la codicia.
 


Vivir con dolor.
Descansar sólo a la hora de la muerte.

Sangre inocente, sangre inocente

salpica la infección que llevo en el corazón

y me escarmienta el alma.


Si me doy a la fuga

es porque quiero volverme más fuerte.


En los momentos de calma 

corro por dentro

laberintos y callejones

que no terminan.

Porque el fin no existe

y

si quiero

en cualquier momento puedo volver a nacerme.


Interminable,

                     libre,
                             fugitivo otra vez.

Cazado y perseguido he elegido mi destino.

Si vuelvo del exilio 

nunca olvido:


sangre inocente. Sangre inocente
bebe la gente.
Sangre inocente. Sangre inocente
inunda mi mente.

SANGRE INOCENTE.

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