Quiero masticarme toda la existencia de una, quiero hervir esos ojos, quiero arrancar verdades a la fuerza, quiero aplastarme contra la puerta de la heladera y electrocutar una idea para hacer saltar un corazón. Ojalá pudiera hacer esas cosas y muchas más, todas al mismo tiempo. El universo siempre es evocado en momentos como este pero por ahora solo llegaré hasta la luna: con su eterno rostro drogado, podría ser nada más que un ángel, nada más. Y sin embargo, las anotaciones de la investigadora se asustan de las distancias confrontadas. Salgo de la tristeza, entro a la lógica de que nada podría ir mejor. Creo cada vez más en mí, me amo cada vez... cada vez más, creo... pero no me jacto de nada, no se trata de eso. Asesino una y otra vez en mi mente ficcional y fértil, revivo y paro personajes de corta vida, melodías que se derraman en noches de vidrios rotos. Cárceles que se transforman en poderosas armas. Chupo todo lo que tenga que ver con sabiduría. Abro los gajos del infierno hacia la amargura más letal. Saboreo el hecho de darme cuenta de todas estas cosas. Vomito al saber que no es tan obvio como parece. "Dejá de mentir, yo sé que vos no te amás a vos misma lo suficiente"... pero eso ahora no tiene tanta importancia. Mientras menos lo piense, es más real.
...finito pero no estático depósito del descarado intento de artista que soy...
miércoles, 26 de octubre de 2011
improvisación fluida
y no junto dos palabras con cinco, mis muchas horas vividas, mis luchas perdidas... De pronto todo se conjuga en diarrea y espasmos de placer y alacranes moribundos y alas plásticas... todo. Nadie me mandó caer en este globo, nadie me salvará. Creo más en mí hoy, soy la varita mágica que transformará el día y cumplirá mis deseos. Soy; lucho por ser; contra mí misma. Vencerme es cada vez más fácil, levantarme sin sentirme que salgo de una tumba es cada vez más usual. Y sigo, perdiendo el tiempo en estas líneas y lagrimeando en un pañuelo roto, sigo mintiéndome a mí misma, sigo golpeando la caja de mis ancestros en las penumbras del amanecer. Ubico los muñecos al lado del horno y tomo mate, en mi tacita todas las mañanas. Aún recuerdo el aroma de una nube lejana, y bebo despacio las estalactitas que se derriten en mi boca ¿O eran estalagmitas? Igual se derriten. Aún silbo bajito cuando creo que no me doy cuenta, aún traiciono a conciencia mis propios proyectos. Pero desperté muchas veces y esta vez no quiero dormir. No al menos hasta clavar el cuchillo hondo en el pecho, no al menos hasta doblegar mi pesimismo y hacerlo que me ruegue piedad. Quiero tomar todas las horas de este día y hacer bollitos de papel, avioncitos de papel, grullas...
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