Debajo de un pliegue de sol, se ocultó Martita. Ella escapaba de ríos de sangre y de sonrisas macabras que comían dinero y parecían nunca estallar de gordura. Ella creía en Papa Noel y en el Ratón Pérez y con solo eso ya le habían choreado un futuro. Pero por suerte ella se escondió y las posibilidades de que un día tome consciencia se incrementaron un poquitito.
Arriba de la marca de un zapato estaba Julián, él no tenía miedo de nada. Se había cansado del hambre que azotaba el mundo y había decido ayudar en la causa de Mc Donald's de tener una granja de gusanos y llevar hamburguesas a todo el mundo, sin excepciones. Tal vez estaba perdido... recordemos que aún era niño.
En un pedacito de cielo se cagó Azul, que tenía miedo de la oscuridad. Tal vez convendría decir que el pedacito de cielo se cagó en Azul y dejarnos de hipocresías. Ella o él lloraba sin consolación hasta que con un par de ángelesdelaguarda se convenció de que ya no vendría el cuco y se durmió feliz. Nadie le confesó de los planes del inminente asalto a su casa...
Y termino con Adela, que odiaba su nombre y decía llamarse "Yeni". Practicaba mucho, practicaba sus poses y su "luc" para cuando llegue a diva de la telivisión disneyífica. Practicaba su carita de princesa en apuros, memorizaba formas crueles de burlarse de la gente o de ejercer el egoísmo, entrenaba su velocidad y magnitud de discriminación, ensayaba canciones perversas llenas de materialismo y status quo y otra canción también llena de materialismo y status quo que enmascaraba detrás del ambientalismo toda una política clientelar y demagógica que diciendo que busca un cambio no pretende ninguno y que señala con el dedo en dirección opuesta a los responsables del calentamiento del globo, entre otras dolencias. Todo mientras caía en picada su aprendizaje de cosas realmente útiles y aumentaban sus habilidades en el fino arte de técnicas que ahorran tiempo y esfuerzos, como el machete.
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