Te observo. Estás sentado del otro lado de la pantalla. En algún lado.
Tus ojos como siempre, enternecen e intimidan a la vez. No deseo escapar. No sé quién eres ¿Crees que podríamos descubrirnos? Amanezco y nunca veo el sol temprano. Apareces de repente y preguntas cosas que no sé. Sólo te diviertes conmigo, te expones ante mí, me dejás que te arañe el rostro y no cesás de sonreir. A veces me apagás la luz y susurrás palabras terribles que no comprendo. No somos almas gemelas, pero algo somos. Mi estúpida esencia se siente bien cerca de la tuya. No comprendo esto. No me molestes. Quiero dormir.
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