Era una dicha, un punto negro, la letra que falta en la palabra milagro.
Era como un sol sin luz o quizás sin tamaño.
Jabonosa era la meta.
Me caí cuando llegué.
Y el cielo se me desbarató como un castillo de naipes.
Prendí un cigarro.
Apagué mi paciencia y quemé las horas.
Abriendo las manos una y otra vez, oía el tintineo de las cuerdas,
sentía la obviedad que me machacaba el mate.
¡Acéptame! ¡Acéptame! ¡Acéptame!
Todo... un dolor de cabeza... ah! sssss ¡AH! DUELE!!!! ò_ó
Nada puede curarme, nadie puede aguantarme, comprenderme...
jajajaj, estoy mal, nada que ver... ajjajaja
No hay comentarios:
Publicar un comentario